Solicitada por Manuel Belgrano, con el objetivo de uniformar y distinguir al ejército revolucionario de los enemigos, la Escarapela Nacional fue creada en 1812, durante el Primer Triunvirato, como distintivo en las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Símbolo de hogar y de orgullo, nuestra Escarapela marcó el celeste y blanco que luego serían los colores de nuestra Bandera.